coche futurista

Sabotaje a la Nueva Movilidad

En el corazón del edificio que alberga las oficinas del centro de coordinación y control logístico, Leire cuenta las horas que le restan para cumplir con su horario de noche. Está escuchando un texto de Historia Antigua, su hobby favorito junto a la lectura de novelas históricas. El sistema de conversión de texto a voz le permite escuchar y ver al mismo tiempo varias pantallas colocadas a su alrededor en semicírculo. Las diferentes terminales de hardware alimentan en tiempo real las observaciones que tienen encomendadas. Es imposible fijar la mirada en todas ellas.

En realidad el sistema inteligente que lo gobierna hace saltar la alarma siempre que algo perturba el desempeño normal de su tarea y un destello visual y la emisión de un agudo sonido en su casco la avisan.

Todo permanece en silencio. Iker, su compañero en ese turno, ha dejado de teclear en su portátil. Su  cabeza descansa sobre la mesa de trabajo. No le dice nada. El sistema inteligente se encargará de despertarlo en caso de que algo ocurra en su área de control.

Leire piensa ir al baño y mojarse la cara. Desconecta los cascos y se levanta. La batería de que disponen le permite abandonar su mesa. En caso de que suceda algún incidente la alarma sonará y la imagen en cuestión se reflejará en la pequeña pantalla adosada al casco.

Avanza la noche, fuera reina la oscuridad. La medianoche queda atrás.

Enfila hacia el baño, pero no ha dado más que unos pasos y la alarma retumba en su cabeza.

Gira de manera brusca y sin perder tiempo en activar la pantalla adjunta se vuelve a sentar en su puesto.

La alarma había saltado en el Parque Móvil de Boroa. Centra su mirada y amplía la imagen. No puede dar crédito a lo que ve. Una gran llamarada y a su alrededor muchas llamas cortas y humo, mucho humo.

Despierta de un grito a Iker.

– ¿Qué pasa? Exclama éste, aún aturdido.

–  Despéjate. Un grave incendio en Boroa. Grita Leire

Cruzan sus miradas. Era un incidente grave.

Leire toma la iniciativa.

– Llama al Parque de bomberos y avisa a los de la Junta municipal. Yo activo a los grupos de voluntarios de emergencia, y les envío los Robili para que no pierdan tiempo. Y… en cuanto puedas ponte en contacto con el servicio de seguridad de Boroa. Se supone que los medios de que disponen han entrado ya en juego. Pero hay algo que no va. Parece que el sistema automático contraincendios no pita. Díles que los bomberos ya están en camino y también los voluntarios de emergencias.

La mente de Leire procesa a gran velocidad.  ¿Qué más tengo que hacer? Los medios de intervención ya están en marcha. El suceso parece grave. La estación de vehículos de Boroa es una pieza clave en la nueva movilidad. Esto tiene visos de algo malo. Mejor que avise a Geroz. Necesitaremos información de primera mano. Y que él decida según los hechos si es preciso reunir al grupo Beti Erne.

– Le llamo y le pongo un Robili en la puerta, dice Iker.

Geroz se despierta sobresaltado al oír el tono de llamada del grupo Beti Erne.

Toma de un manotazo el aparato. Una voz penetra en su cerebro:

–  Geroz soy…

– Si ya veo, ¿qué te pasa?

– Hay un grave incendio en el parque móvil de Boroa. Creo que deberías acercarte… Sospecho que algo malo está pasando…

– Bien te entiendo. Por lo que me dices y de la manera en la que me lo dices…

– Sí, sí. Hemos avisado a los contraincendios y los grupos de emergencia voluntaria están ya en camino.

– Vale pues. Salgo de inmediato. Y te informo desde allí.

– De acuerdo ya te he pedido un Robili, está esperando en la acera de tu portal. Suerte.

Cuando Geroz llega a Boroa los servicios contraincendios están ya faenando.

Se acerca a un guarda que controla el acceso.

– Gauon! ¿Parece que es algo serio, eh?

– Y que lo digas. No logran apagar la llama larga. El resto de los focos han sido ya sometidos.

– El resto dices. ¿Es que hay más de un incendio?

– Si, por lo que dicen han aparecido varios focos a un tiempo. Se sospecha que es un sabotaje en toda línea.

– ¿Y qué pasa con esa llamarada? ¿Por qué no la apagan?

– Por lo que me ha dicho una ingeniera de los apagafuegos, debe tratarse de un vehículo de H2 que han estacionado aquí por despiste del conductor. Y aunque los tanques de H2 están calculados para que no tengan problema con impactos… pues no se sabe el porqué de que haya estallado de esa manera.

Una voz femenina les interrumpe..

– Josu, puedes por favor acercarte al departamento de bombeo de agua y anula manualmente todo el sistema. El agua no hace más que dificultar la acción de los bomberos contra la llama.

– O.K. Ziortza. Voy volando.

– Bueno, veo que has madrugado eh? Un buen sitio para el cazador de noticias. Sobre todo hoy… dice Ziortza.

– Egun on, así lo parece desgraciadamente. ¿Pero qué está pasando para no poder dominar el fuego?

– Si, buena pregunta. Parece, y digo parece, hasta que no tengamos más evidencias. Digo que parece que el coche con pila de H2 ha sido estacionado por error. Ya sabes que ahora hay marcas que juegan con los mismos modelos pero distinto elemento de movimiento. Por esa razón el sistema de control de acceso no le ha negado su paso a este sector destinado a vehículos de combustión fósil, los pocos que quedan. La cosa es que este coche se ha encontrado en el centro del incendio y parece, digo que parece, la temperatura alrededor del depósito de H2, ha subido de manera tal, que ha debilitado la carcasa metálica.  Al  subir tanto la temperatura en el interior, a su vez ha aumentado la presión del H2 gasificado y ahora está saliendo H2 a presión por algunas grietas.

– ¿Pero el sistema de detección y clasificación de vehículos a base de H2 no ha podido identificar a este intruso?

– Sospechamos que este vehículo ha entrado pegado a otro de combustible fósil, y como el sistema los detecta por la matrícula, puede que no haya detectado la matrícula frontal de éste por ir pegado al otro. Puede ser un error de conducción humana. No creemos que haya sido intencionado

– ¿Y la materia que usan los bomberos no puede apagar la llama?

– No, aunque logra apagar la llama en el aire robándole oxígeno, el gas a presión que sale de la grieta hace que siga ardiendo. Será cuestión de tiempo, hasta que el contenido del tanque se acabe. En el caso de un agrietamiento de un tanque de éstos por causa de un impacto, el H2 sale fuera por esa grieta pero a medida que sale, el resto del contenido del tanque se enfría,  fluye con menos presión y con menos llama y es más fácil de controlar. En este caso no ocurre lo mismo, pues al estar en medio de un incendio múltiple, el efecto endotérmico interior es anulado por la elevación de la temperatura que rodea al tanque. Ahora hay que mantenerlo aislado del resto de los fuegos.

– ¿Ha habido desgracias personales?

– Sí, desgraciadamente sí. El estallido de un tanque de combustible ha impactado sobre uno de los guardas de seguridad de la Estación. Tiene quemaduras graves y veremos que más. Ha sido antes de llegar los bomberos.

– ¿Y el centro de seguridad del Parque no ha podido cortar a tiempo? ¿Dónde ha estado el fallo?

– En realidad ha funcionado evitando la extensión del incendio, pero al tratarse de un incendio con tantos focos y tan próximos entre sí, la virulencia del incendio ha sido superior a la potencia de apagado del agua. Por eso ha sido precisa la intervención de los bomberos con material más sofisticado.

– Te dejo. Voy a la oficina, que la mañana se anuncia movidita.

– Bai, agur eta eskerrik asko.

Ziortza es la ingeniera responsable de todo el sistema de control, seguridad y protección de personas y medios del Parque de Boroa. Geroz la ve desaparecer con su paso firme y cadencioso, nunca parece tener prisa.  Su humor es de lo más cáustico y cuando se pone mordaz es de preocupar. Pese a todo, no deja que su cara se inmute. Su expresión seria y su mirada atenta no intimidan. Goza de gran respeto entre su gente.

Geroz se acerca a otras personas del equipo de seguridad del Parque. Quiere tener más impresiones personales para elaborar su información.

Ve a Aitor.

– ¿Kaixo, Aitor de qué va esto? Accidente, descuido…

– Parece que no, que se trata de un sabotaje en toda regla. Han usado varios paquetes de incendios programables que han depositado junto a ruedas y depósitos de combustible. Por eso no hemos podido sofocarlos con los medios habituales. Estamos preparados para el incendio fortuito de un vehículo, pero no para esto.

– ¿Y se sospecha quién puede ser el autor o cuál puede ser el motivo de tal conducta?

– No tenemos evidencia. Estamos revisando todo el sistema de grabaciones y por ahora nuestra gente no ha dado con nada sustancial…

– ¿Pero qué sentido tiene todo esto?

– Habrá que investigarlo, pero nosotros sospechamos que puede ser obra de algún pequeño grupo de descontentos con el nuevo sistema.

Geroz se despide de Aitor. Ya no pinta nada en aquel lugar. Obtenido el material fotográfico, sabe que puede contar con el equipo del Parque si precisa de más material gráfico.

El asunto tenía mala pinta. Volvería a la oficina, al Club de información y comunicación municipal. La gravedad del tema y el miedo a que el incidente avivase de nuevo la polémica sobre la Nueva Movilidad exigían una respuesta firme de los defensores del nuevo sistema. Convocaría al grupo Beti Erne y entre todos pensarían la mejor manera de afrontar el problema.

Geroz no puede dejar de rememorar todo lo que había pasado hasta lograr la aprobación y puesta en marcha de aquella Nueva Movilidad.

Durante la década de los 20, intentando hacer algo por la sostenibilidad del clima desde el espacio municipal, se realizó la siguiente propuesta: sustituir la movilidad tradicional dentro del municipio por vehículos públicos robotizados utilizables por todos en condiciones de igualdad  las 24h del día.

De esta manera desapareció el tráfico rodado guiado por personas en el municipio liberando espacios y evitando accidentes, etc. y lo más importante, se hizo una aportación fundamental a la sostenibilidad del clima, tanto por la no emisión de carbono a la atmósfera como por el ahorro de materiales y energía en la construcción de nuevos vehículos privados que permanecían la mayor parte del día sin uso. Si a eso se le añade la reducción del  consumo más optimizado de los Robili alimentados por energía renovable producida en el mismo territorio, se puede tener una idea más clara de la disminución de la huella humana sobre el clima.

Libertad, seguridad, accesibilidad y disminución del consumo energético fueron los argumentos de las personas que propusieron y defendieron aquel nuevo proyecto.

Los que se oponían argumentaban que ese sistema de movilidad iba en contra de la libertad personal de cada individuo y que a su vez resultaba perjudicial para los propietarios de los vehículos. Dado que a medio plazo, durante los años 40 todo el parque móvil de combustión fósil europeo iba a ser eliminado por ley, los que se oponían al nuevo sistema pensaban que no tenía sentido que el erario público se hiciera cargo de ese gasto desmedido; no sólo en vehículos, sino también en el mantenimiento de la organización del parque robotizado, que tenía que ser abonado también por los propietarios de vehículos particulares.

Libertad contra imposición pública, ese fue el dilema. Además, existía poca confianza en la gestión realizada por los órganos públicos y lo más importante, el proyecto perjudicaba a todos los propietarios de los  vehículos y de las plazas de garaje.

Al final se hizo necesario un estudio que pusiera en cifras lo que unos y otros argumentaban.

La evidencia de que muchas personas iban a ser afectadas, y por tanto su oposición era una dificultad a superar, los proponentes de la Nueva Movilidad trataron de buscar un acuerdo en base a:

Por una parte el poder municipal efectuaría los cambios necesarios para dar otras utilidades a los inmuebles afectados, garajes en concreto.

Por otra parte, teniendo en cuenta que en la década de los 40 todo el mundo debería dejar en la chatarra sus vehículos actuales, la pérdida por ese concepto dejaría de ser un problema para la mayoría de los propietarios actuales, que se verían obligados a  asumir la nueva legislación europea.

A tal efecto se propuso un plan de implantación progresiva del proyecto, que culminó el año 2035.

Durante todo ese período los vehículos privados convivieron con los Robili, pero incorporándoles sistemas de seguridad vial y control de velocidad.

Pese a las concesiones a los propietarios particulares, el conflicto de interés perduró, de modo que tras arduos estudios e intensos debates se sometió a referéndum popular. El 67% votó a favor del nuevo plan. Se consideró una mayoría suficiente, pero un sector importante de la población seguía sin estar convencido y se sintió perdedor.

No obstante, el resultado fue aceptado. Los promotores pensaron que el desarrollo del nuevo plan permitiría ver los beneficios prácticos en un plazo breve  y los opositores pensaron que debido a la implantación gradual del proyecto, se les daría la razón y por tanto habría posibilidades de volver a debatir y deshacer el trabajo realizado para retomar el modo tradicional de circulación.

Fue un proceso largo y con muchas  contradicciones. Se trataron temas como el de la producción de energía local, el peliagudo y todavía no resuelto, problema de la democracia directa, es decir quién había de tomar las decisiones, el controvertido tema de la pérdida de libertad e intimidad individual si el control público por medio de la inteligencia artificial se ponía en marcha.

Los años transcurridos fueron quitando o limando las asperezas en la vecindad. Sin embargo, los conflictos entre ambos sistemas, accidentes y daños provocados intencionalmente por la oposición al sistema fueron menudeando en el tiempo. La persecución de los infractores, unida a la incertidumbre a la hora de sustituir los vehículos obsoletos por los nuevos, que no eran nada baratos, fueron reduciendo el parque de vehículos privados en el municipio. Todo parecía indicar que se había aceptado definitivamente el nuevo sistema.

Pero ¿Qué efecto tendrá este trágico sabotaje? ¿Avivará las brasas del conflicto soterrado?

De forma paralela, se creó un estacionamiento de vehículos de alquiler en Boroa para los desplazamientos intermunicipales, que permitía su uso a discreción y aseguraba la total libertad de movimiento. El único inconveniente era que esos coches no podían ingresar dentro del municipio.

Pese a la desconfianza inicial, en la práctica la gente pudo comprobar que con la movilidad de los Robili, el tiempo que se perdía en el transbordo era muy pequeño, y además, sus nuevos coches eran cuidados, guardados con seguridad y disponían de todo tipo de servicios en el área del parque móvil de Boroa.

Este sabotaje ponía en entredicho el tema de la seguridad. Era inevitable que surgiera el viejo conflicto entre el sistema de garaje particular, responsabilidad del propietario, y este otro sistema en el que la responsabilidad se veía más diluida.

Los propietarios se olvidaban del cúmulo de robos y otros desperfectos que habían sufrido en sus garajes privados; incluso, algún que otro incendio que puso en peligro a los vecinos de los inmuebles. La memoria del ser humano suele ser flaca y se maneja según el interés.

Geroz, apoyado sobre un coche reflexiona sobre la conveniencia de dedicar varios artículos a la Nueva Movilidad para que la gente no se desmoralice por este último suceso.

Es previsible que el debate fuese abierto de nuevo. Él sabe de unos pequeños grupos que  aprovecharán la ocasión para sembrar la incertidumbre. Ve que es necesario reunirse con el grupo Beti Erne al que pertenece.

Poner en marcha el intelecto colectivo logró que el movimiento por la nueva movilidad fuese superando los obstáculos, los palos en las ruedas, los impases en la movilización de la gente. A su vez,  enseñó a desenmascarar las trampas de las corporaciones privadas, animó al grupo en los momentos de desmoralización y ayudó a mantener vivos y en predisposición de actuar a los colectivos Beti Prest y Erne.

Ahora, que parecía que habían logrado el objetivo y empezaban a ser referente para otros municipios…

Sabía que otra vez tendrían en contra a las corporaciones del automóvil privado y a los monopolios de la energía.

La primavera se mostraba ante sus ojos.

Pronto llegaría el tiempo de saborear las cerezas. Pero para saborearlas, previamente tenían que ser cosechadas. Se imponía de nuevo el trabajo comunitario.

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