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Hemos recibido vía email esta propuesta y nos parece interesante compartirla. Cierto es que en estos últimos años se ha utilizado, en muchos casos por expreso deseo del fallecido, la incineración en lugar de un enterramiento tradicional. Por esta razón, queremos compartir esta idea y a su vez dar la posibilidad de que llegue a la institución que corresponda.
Bosque de la memoria
Esta idea o propuesta es fruto de un intercambio con la compañera de un amigo muerto a causa de un cáncer de pulmón, un accidente que emerge con mucha frecuencia en Zornotza.
Marijo está aún bajo la influencia del duelo. Su compañero del alma, Juan Mari era una persona ecologista consecuente y se cuidaba de no fumar y al mismo tiempo siempre estuvo atento a evitar permanecer en áreas de contaminación fuerte. Aunque esto hoy día parece harto difícil en nuestras sociedades industriales. Pese a todo su organismo fue presa del cáncer de pulmón.
Marijo cuenta que ya en plena asunción de su pronta desaparición, él había pensado en cómo dar sepultura a su cuerpo. Dejaba dicho que si no podía ser enterrado en la madre tierra sus restos físicos fuesen incinerados. Nunca guardados en un ataúd en la pared de un nicho.
La no disponibilidad de suelo en el cementerio hizo que ella optase por incinerar el cuerpo.
Fíjate lo que cuesta una incineración. Y además aumentamos nuestro grano de CO2 a la contaminación climática. Aquí todo se hace a base de combustibles fósiles, petróleo. Y me he estado acordando de la India, todas esas hogueras funerarias, donde la madera del árbol es el elemento incinerador. ¡Cuántos arboles segados! Que mella en la potencia descarbonizadora al quitar al mismo tiempo el árbol que descontamina ¿No crees que se debería poner algún remedio a esto?
Sí, es evidente el daño, sobre todo sabiendo cuantos millones de seres humanos fallecen al año a lo largo del planeta. ¿Pero como evitarlo cuando no queremos, por otras razones aumentar el suelo de los cementerios?
Fíjate. Quizás me digas que es una tontería lo que voy a decirte, pero lo suelto: y si por cada persona que se incinera nos obligamos a plantar un árbol frondoso que aporte el combustible que hemos quemado y a su vez ese árbol en su crecimiento aporta a la descarbonización ¿Podía ser una manera de mantener el equilibrio ecológico no?
La idea me dejó pensativo, parece una idea fácil de aplicar y desde su argumento, simple pero irrefutable, una práctica razonablemente aplicable.
¿Y por qué no? A nivel local, que es donde opera esta función, el Ayuntamiento puede aprobar una norma que obligue a las empresas incineradoras a hacerse cargo de la implantación de ese árbol por cada persona incinerada. Lo que cobran las empresas funerarias da para eso y para más.
El Ayuntamiento puede responsabilizarse a la hora de clasificar unos terrenos para tal fin. De hecho la municipalidad ya cuenta con terrenos de monte de propia titularidad y además dentro del municipio hay extensiones de monte propiedad pública, de la Diputación de Vizcaya.
El Bosque de la memoria para los vecinos habidos de un bosque cuidado y que brindará a su vez los frutos de la tierra, pasto para animales, hongos para los humanos y frutos para aves y otras especies.
Un árbol dedicado a la memoria de cada persona vecina del municipio, sin grados de panteón ni de clase o discriminación de ningún tipo.
Una bonita manera de recordar a los que se fueron y una espléndida aportación a la lucha contra el cambio climático. A ese nivel aceptamos que la aportación no es de gran calado, pero con pequeños granos de arena se hace la playa, ¿Cierto? Y dado que el coste para la sociedad es pequeña, su conveniencia parece fuera de duda.
Plantas, árboles frondosos, combinando los de hoja perenne, etc. combinando colores y formas. Una visión agradable para la vista. Una manera de recordar que somos porque fueron. Un bosque donde no caben discriminaciones, ni homenajes individuales donde unos son recordados y otros no en función de no se sabe que virtudes o aportaciones a la comunidad. Todas las personas que se han ido nos han aportado a nuestro ser colectivo, todas ellas merecen el mismo respeto y recuerdo.
Posdata:
Os lo envió por si lo consideráis de interés. Aclaro que la idea puede ser ampliada con cosas como: la adscripción de cada árbol a cada persona por medio de un catálogo disponible por los móviles, donde puede ponerse una dedicatoria a cada persona fallecida. De manera que al pasear por el bosque podamos recurrir a ese programa digitalizado para saber sobre la persona que representa ese árbol. O, también, que la elección del árbol que lo inmortaliza sea seleccionada por la persona fallecida o sus familiares, de modo que el colorido y la variedad sea un reflejo de la diversidad social de nuestra comunidad.
En fin, ánimo y seguir con vuestra intención que me parece interesante. Ojala la gente participe en esa fiesta de imaginación que buscáis.
Joxe Mari.
